Magalí Altamirano volvió a presentarse en el programa 11 junto a Valentina Tellado y enfrentó el miedo que le había dejado la devolución anterior del jurado.

Un pedido concreto del jurado
La dupla recibió “Mil preguntas” y “Mil horas”. En su participación anterior, Ángela Torres había observado que Magalí había cantado una parte en falsete y se había quedado con ganas de escucharla mostrar más voz. Ese antecedente volvió a aparecer en la preparación del mashup.
Magalí reconoció que tenía miedo de no cumplir con la indicación. Valentina la acompañó durante el ensayo y la ayudó a aflojar. El intercambio mostró una dupla capaz de trabajar sobre una inseguridad concreta antes de salir al escenario.
La evolución que destacó Ángela Torres
Después de la actuación, Nicki Nicole dijo que las dos habían estado bien. Ángela valoró que el miedo se convirtiera en una herramienta para crecer y no en un freno. La mejora respondió a una observación previa y sumó un avance concreto que Magalí consiguió sostener en las rondas posteriores.
El miedo de Magalí se convirtió en una decisión artística
Magalí llegó al ensayo con una observación anterior todavía presente: Ángela Torres quería escucharla mostrar más voz y depender menos del falsete. El nuevo mashup le daba la oportunidad de responder, pero también podía hacer que se protegiera detrás de Valentina. Reconocer ese miedo fue el primer paso para modificar la manera en que ocupaba la canción.
Valentina cumplió un papel importante como compañera. En lugar de competir por las partes más visibles, la ayudó a relajarse y a llegar al escenario con mayor decisión. La escena muestra una cualidad central para una futura banda: el crecimiento individual puede acelerarse cuando otra integrante crea un espacio de confianza en el ensayo.
Ángela destacó justamente esa transformación. Magalí no recibió elogios por ignorar el temor, sino por usarlo para animarse a una interpretación más abierta. El pase de ambas reconoció tanto el resultado musical como la capacidad de la dupla para convertir una inseguridad en trabajo concreto.
La vara quedó más alta y Magalí respondió con continuidad: superó armonías, composición, “BYE BYE BYE”, la ronda solista y el desafío de grandes intérpretes. En el programa 21 cantó “Me muero de amor” con piano y obtuvo uno de los cuatro pases directos de la primera tanda.
El mashup también le pidió algo diferente de una canción convencional. Debía pasar entre dos universos musicales, cuidar las entradas compartidas y no regresar al falsete como refugio cada vez que cambiaba la intensidad. Haber atravesado esas transiciones sin abandonar el lugar ganado en el ensayo volvió más concreta la mejora que señaló Ángela.
Valentina avanzó junto a ella y también llegó al grupo de 25. Al cierre del programa 21 seguía en competencia, aunque su turno con piano todavía no se había emitido. El mashup quedó así como un punto compartido de dos recorridos que luego continuaron por desafíos diferentes.