María Adolfina Pérez, Lourdes Melaragno y Tamara Gutiérrez Rosales apostaron por una interpretación dramática de “A puro dolor” en los Talleres Intensivos de Popstars. Las tres avanzaron a la siguiente instancia.

El resultado del trío
María Adolfina Pérez, Lourdes Melaragno y Tamara Gutiérrez Rosales recibieron decisiones favorables. Las tres superaron la misma canción y siguieron hacia la etapa siguiente.
El noveno grupo de la jornada
Las tres participantes integraron el noveno de los diez tríos que se presentaron durante la primera jornada vocal de los Talleres Intensivos. La canción no fue exclusiva de su grupo: “A puro dolor” también quedó en manos de Florencia Gutiérrez, Clara Marain y Mía Daiana Torres, quienes cerraron el programa.
María Adolfina, Lourdes y Tamara definieron su propuesta alrededor del dramatismo de la canción. Esa intención quedó sintetizada en la presentación del clip oficial, que las muestra anticipando que apostarían por el drama antes de cantar frente al jurado.
Tres pases y tres recorridos posteriores
Cuando llegó el momento de los resultados, Ángela Torres comunicó con suspenso la continuidad completa de varios grupos, entre ellos el noveno. En esa jornada no hubo una división dentro del trío: María Adolfina, Lourdes y Tamara obtuvieron el pase.
Después sus caminos se separaron. Lourdes Melaragno quedó eliminada en la prueba de armonías del programa 13; Tamara Gutiérrez Rosales salió durante la coreografía de “BYE BYE BYE” del programa 17; María Adolfina Pérez llegó al grupo de 25 y cerró el programa 21 a la espera de cantar en la segunda tanda con piano.
El mismo tema, dos desenlaces
El trío siguiente también interpretó “A puro dolor”, pero allí avanzaron dos de sus tres integrantes. La diferencia confirma que recibir la misma canción no determinaba el resultado: el jurado mantuvo la evaluación de cada participante dentro de su respectiva formación.
Una misma intención interpretativa sostenida por tres voces
Antes de salir, María Adolfina, Lourdes y Tamara acordaron que su versión debía tener dramatismo. La decisión era apropiada para una letra atravesada por el desamor, aunque implicaba un riesgo: si cada una intentaba intensificar el tema por su cuenta, el conjunto podía perder dinámica y volverse uniforme. El desafío estaba en construir emoción mediante contrastes, no solamente mediante volumen.
El pase de las tres indica que la propuesta grupal funcionó sin esconder las individualidades. Fue uno de los casos en los que la formación completa continuó, algo que no ocurrió con el trío siguiente a pesar de que también recibió “A puro dolor”. La comparación muestra cuánto podían cambiar un arreglo, una distribución de partes y la química entre voces aun cuando la canción de partida fuera idéntica.
Para María Adolfina, Lourdes y Tamara, la actuación dejó una experiencia que reapareció en rondas posteriores: definir una intención común antes de cantar y sostenerla como equipo. En los Talleres, esa capacidad de ponerse de acuerdo rápidamente era parte del trabajo artístico y también una prueba de convivencia.
El pase conjunto confirmó que las tres podían avanzar sin renunciar al carácter dramático que habían elegido para la versión.