María Victoria Carrizo llegó a la tercera etapa de Popstars Argentina 2026 con un micrófono de juguete como amuleto y eligió “Soy”, de Lali, para defender su lugar. El objeto generó un comienzo distendido, pero la evaluación cambió de tono cuando el jurado escuchó inestabilidad en la afinación y esfuerzo al pasar entre registros. La actuación terminó con su eliminación.

El amuleto antes de cantar
El micrófono de juguete funcionaba como un objeto de confianza. Su aparición permitió que María Victoria se mostrara relajada y sumó humor a los minutos previos. En una audición televisiva, esos gestos pueden ayudar a construir una identidad y a liberar tensión, pero la decisión final seguía dependiendo de lo que ocurriera cuando comenzara la pista.
“Soy” exige energía, carácter y cambios entre zonas de la voz. La canción parecía adecuada para sostener la presencia con la que había entrado, aunque también exponía el modo en que resolvía los saltos melódicos. Fue en esos pasajes donde aparecieron las principales dudas del jurado.
La preocupación de Ángela Torres
La devolución se concentró en la inestabilidad al moverse entre graves y agudos. Ángela explicó que, por momentos, temió que María Victoria pudiera lastimarse la voz. Su comentario describió lo que percibió durante la presentación y no constituyó un diagnóstico médico. El punto artístico era que el esfuerzo resultaba audible y afectaba la seguridad de la interpretación.
Cuando una cantante fuerza para alcanzar una zona que no encuentra con comodidad, puede perder afinación, color y capacidad para contar la letra. En una prueba individual, ese problema queda especialmente expuesto porque no hay otras voces que distribuyan el arreglo. La devolución puso así el cuidado vocal en el mismo nivel que la expresividad.
Por qué el carisma no alcanzó
María Victoria había conseguido generar una escena recordable antes de cantar. Sin embargo, el programa no estaba evaluando solamente personalidad o capacidad para entretener. La futura banda necesitaba integrantes capaces de repetir canciones, ensayar durante jornadas exigentes y sostener su instrumento sin depender de un esfuerzo que pusiera en riesgo la ejecución.
La diferencia entre ambos momentos hizo que el resultado fuera más claro. El amuleto hablaba de su manera de enfrentar los nervios; la canción mostró las dificultades técnicas de esa jornada. El jurado valoró el primero, pero debía decidir con el segundo.
El resultado de la tercera etapa
María Victoria quedó eliminada. El resultado cerró su recorrido competitivo en la instancia individual. La devolución no negó su personalidad ni convirtió una observación de televisión en una conclusión clínica; señaló que, en esa presentación, afinación y manejo del registro no alcanzaron el nivel requerido para seguir. Su despedida dejó, de todos modos, una imagen propia: el pequeño micrófono con el que había enfrentado la tensión de la prueba.
El perfil de María Victoria Carrizo conserva la canción, el amuleto y el resultado. La página de participantes y eliminaciones ubica su salida en la cronología general.