Avril Lerman eligió “The Climb” para su presentación del 10 de septiembre en Popstars Argentina 2026 y consiguió algo que desbordó la devolución habitual del jurado: Nico Vázquez se emocionó hasta las lágrimas mientras la escuchaba. El video difundido por Mi Telefe registra esa reacción y convierte la actuación en uno de los momentos más sensibles de la jornada de Talleres Intensivos.

Una canción construida como recorrido
“The Climb”, popularizada por Miley Cyrus, propone una interpretación que crece a medida que avanza. No alcanza con llegar a las notas: la letra y la melodía piden transmitir esfuerzo, expectativa y perseverancia sin adelantar toda la intensidad desde el comienzo. Ese marco ayuda a comprender la respuesta del conductor. El centro de la escena no fue una pirueta vocal aislada, sino el efecto emocional que produjo el relato completo de Avril.
En un programa donde cada actuación puede quedar reducida a un sí, un no o una observación técnica, la reacción de Nico aportó otra medida posible. Mostró que una cantante también puede ser evaluada por su capacidad para comunicar una historia y lograr que alguien del otro lado se involucre. No es una tabla de posiciones, pero sí una señal concreta sobre el tipo de vínculo que Avril pudo construir con lo que cantó.
Qué prueba realmente la emoción de Nico
Las lágrimas del conductor no reemplazan la afinación, el ritmo ni el trabajo de armonías que exige esta etapa. Tampoco equivalen, por sí solas, a un pase. Su valor está en otro lugar: confirman que la versión consiguió atravesar el formato de audición y ser escuchada como una interpretación con intención. Para una participante que busca un lugar en un proyecto pop, esa llegada al público es una cualidad importante, siempre que pueda sostenerla junto con la precisión musical.
Nico acompañaba la escena desde la conducción y reaccionó, ante todo, como oyente. No estaba buscando una palabra técnica ni preparando una devolución: la emoción apareció mientras Avril todavía estaba comunicando la historia de la canción. Ese lugar espontáneo vuelve significativa su reacción. Antes de cualquier explicación, el cuerpo del conductor mostró que la interpretación había logrado atravesar la distancia entre el escenario y quien escuchaba.
La emoción como parte de la interpretación
La estructura de “The Climb” ayudó a que esa conexión se construyera de manera gradual. La canción parte de la dificultad, atraviesa la incertidumbre y gana intensidad sin abandonar el tono confesional. Avril tenía que cuidar esa curva para que la emoción no apareciera forzada desde la primera frase. La respuesta de Nico sugiere que el crecimiento llegó con sentido y que la voz estuvo al servicio del relato, no al revés.
El momento quedó sostenido por dos acciones muy simples: Avril cantó y Nico escuchó sin poder ocultar lo que le sucedía. No hubo necesidad de convertir la emoción en un discurso grandilocuente. Para una artista pop, conseguir esa cercanía es tan valioso como difícil: implica que la técnica deje de sentirse como ejercicio y permita que la canción llegue con humanidad. Esa fue la huella particular de su versión de “The Climb”.