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Las participantes se anticiparon al nuevo desafío de tríos de Popstars

Las 30 participantes debían formar diez tríos, pero algunas ya se habían organizado antes de que Nico Vázquez terminara de explicar la consigna.

Las 30 participantes que continúan en Popstars recibieron un nuevo desafío: debían organizarse en diez tríos y preparar una canción con compañeras elegidas por ellas mismas.

Las 30 participantes forman tríos para el nuevo desafío de Popstars
Las participantes comenzaron a formar sus tríos antes de terminar la explicación. Imagen: Telefe.

La segunda tanda de los Talleres Intensivos

Esta consigna correspondió a la segunda tanda de 30 participantes. Las primeras 30 ya habían atravesado su jornada vocal; ahora era el turno de la otra mitad del grupo de 60. Nico les dio dos minutos para elegir compañeras y, una vez definidos los diez tríos, una hora para preparar la actuación.

Las coaches Analía González y Vir Módica acompañaron el trabajo de esa hora. La prueba comprimía en un mismo tramo la elección del equipo, el aprendizaje del repertorio y la preparación de una versión grupal para el jurado.

Una consigna que algunas ya habían anticipado

Nico Vázquez anunció que debían formar grupos de tres, pero varias jóvenes ya se habían acomodado antes de que terminara de explicar la prueba. La reacción mostró cuánto pesa la convivencia y la lectura estratégica del certamen en esta etapa.

En el grupo habían circulado rumores sobre una posible consigna de a tres. Eso explica por qué algunas empezaron a reunirse con rapidez, pero no significa que conocieran de antemano las canciones, las devoluciones o los resultados.

La elección libre de compañeras no reduce la exigencia: cada trío debe distribuir partes, construir armonías y sostener una identidad grupal sin borrar las voces individuales.

Qué confirma el comienzo de la prueba

El material oficial permite establecer la estructura general: participaron 30 concursantes y debían quedar organizadas en diez grupos. Sin embargo, este momento no presenta una nómina completa de integrantes ni comunica decisiones del jurado. Se trata del armado de los equipos, no de una instancia de clasificación o eliminación.

Que algunas participantes se reunieran antes de escuchar toda la consigna tampoco equivale a una ventaja reconocida por el programa. Lo que muestra la escena es que ya estaban leyendo la dinámica y buscando compañeras con las que afrontar una actuación colectiva. El rendimiento y el resultado de cada una debían evaluarse más adelante.

Cómo continuó el desafío

La secuencia tuvo tres pasos diferentes: primero se formaron los tríos, luego cada grupo descubrió la canción que debía preparar y finalmente comenzaron las presentaciones. Los veredictos individuales llegaron después de las actuaciones, no durante el armado de los equipos.

Elegir compañeras también era parte de la prueba

Los dos minutos para formar equipos obligaron a combinar afinidad y estrategia. Una participante podía buscar voces cercanas a la propia para ganar homogeneidad o elegir timbres contrastantes para construir un arreglo más rico. También pesaban la confianza, la rapidez para estudiar y la capacidad de ceder una estrofa cuando otra compañera podía resolverla mejor.

Que varias se agruparan antes de terminar el anuncio muestra cuánto habían aprendido a leer el ritmo del programa. Sin embargo, el verdadero examen empezaba después: una hora de ensayo, una canción desconocida y la necesidad de transformar una elección apresurada en una actuación con sentido. La convivencia dejaba de ser un fondo televisivo y empezaba a influir de manera directa en la música.

Fuente consultada