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Sofi Hernández transformó una historia de bullying en un pase en Popstars

Sofi cantó “Buenos Aires”, contó el bullying que sufrió por su fe, el rap y su cuerpo, y recibió el pase del jurado.

Sofi Hernández convirtió su evaluación individual en una presentación sobre identidad y superación. Cantó “Buenos Aires”, de Nathy Peluso, habló del bullying que sufrió durante la secundaria y recibió el pase a la ronda siguiente de Popstars Argentina 2026. La canción le permitió reunir dos mundos que forman parte de ella: la experiencia vocal en la iglesia y el gusto por el rap.

Sofi Hernández durante su actuación de Buenos Aires en Popstars Argentina 2026
Sofi Hernández eligió “Buenos Aires” para mostrar una faceta ligada al rap y al movimiento. Imagen: Telefe.

De cantar en la iglesia al freestyle

Sofi contó que canta en la iglesia y que, en privado, también practica freestyle. En una instancia anterior había mostrado una canción vinculada con su fe; para esta prueba quiso elegir el tema que sentía que mejor la representaba. “Buenos Aires” cambió el registro: aparecieron el fraseo rítmico, el movimiento y una actitud más desafiante.

La elección fue importante porque no negó su historia anterior. En lugar de presentar la música religiosa y el rap como identidades incompatibles, Sofi las incorporó dentro de una misma artista. Esa convivencia le dio contenido a la actuación y ayudó a entender por qué la canción tenía para ella un significado que excedía el repertorio.

El relato sobre el bullying

Durante la conversación posterior, la participante relató que en la secundaria se burlaban de ella por ser cristiana, por rapear, por ser mujer y por querer hacer música movida. También recordó comentarios dirigidos a su cuerpo, su nariz y su manera de hablar. No describió una única agresión, sino una suma de cuestionamientos sobre distintos rasgos de su identidad.

Ese antecedente cambió la lectura de lo que acababa de ocurrir en el escenario. Cantar una pieza asociada con seguridad corporal y carácter frente a un jurado nacional significaba apropiarse de cualidades que antes habían sido utilizadas para atacarla. La emoción de la charla no reemplazó la actuación; le dio una dimensión personal.

Las devoluciones del jurado

Ángela Torres reaccionó diciendo que tenía “piel de pollo”. Su devolución valoró la manera en que Sofi había llevado al escenario aquello que durante años le generó inseguridad. Charlie García, por su parte, puso el foco en la confianza y le señaló que debía creer en sí misma. Ambos comentarios conectaron la ejecución musical con la seguridad que la concursante logró proyectar.

Sofi cerró el intercambio celebrando abiertamente su identidad cristiana. La frase tuvo sentido dentro de la historia que acababa de compartir: no fue un dato aislado, sino una respuesta a los años en que esa misma identidad había sido motivo de burla.

Del pase a la eliminación en la prueba de baile

Sofi avanzó a la ronda siguiente. La actuación mostró que podía combinar canto, rap, movimiento y una historia propia sin quedar encerrada en un solo estilo. Más adelante superó los dúos, la composición de canciones y la visita de Bandana. Su recorrido terminó en el programa 17, durante la prueba coreográfica de “BYE BYE BYE”: ella y Tamara Gutiérrez Rosales fueron eliminadas dentro del segundo grupo.

Antes de despedirse, Sofi pidió que Nico Vázquez y el jurado firmaran el diario que había llevado durante el certamen. El perfil de Sofi Hernández reúne esas etapas, mientras que la nota del programa 17 explica la coreografía y las tres eliminaciones de la jornada.

Fuente consultada